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César Moro

Poesía


 
EL OLOR Y LA MIRADA

El olor fino solitario de tus axilas

Un hacinamiento de coronas de paja y heno fresco cortado
	con dedos y asfódelos y piel fresca y galopes lejanos
	como perlas

Tu olor de cabellera bajo el agua azul con peces negros
	y estrellas de mar y estrellas de cielo bajo la nieve
	incalculable de tu mirada

Tu mirada de holoturia de ballena de pedernal de lluvia
	de diarios de suicidas húmedos los ojos de mirada de
	pie de madrépora

Esponja diurna a medida que el mar escupe ballenas enfermas
	y cada escalera rechaza a su viandante como
	la bestia apestada que puebla los sueños del viajero

Y golpes centelleantes sobre las sienes y la ola que borra
	las centellas para dejar sobre el tapiz la eterna
	cuestión de tu mirada de objeto muerto tu mirada
	podrida de flor


 
A VISTA PERDIDA

No renunciaré jamás al lujo insolente al desenfreno suntuoso de pelos
              como fasces finísimas colgadas de cuerdas y de sables
Los paisajes de la saliva inmensos y con pequeños cañones de 
              plumas-fuentes
El tornasol violento de la saliva
La palabra designando el objeto propuesto por su contrario
El árbol como una lamparilla mínima
La pérdida de las facultades y la adquisición de la demencia
El lenguaje afásico y sus perspectivas embriagadoras
La logoclonia el tic la rabia el bostezo interminable
La estereotipia el pensamiento prolijo
El estupor
El estupor de cuentas de cristal
El estupor de vaho de cristal de ramas de coral de bronquios y de
                plumas
El estupor submarino y terso resbalando perlas de fuego impermeable
                a la risa como un plumaje de ánade delante de los ojos
El estupor inclinado a la izquierda flameante a la derecha de columnas
                de trapo y de humo en el centro detrás de una escalera
                vertical sobre un columpio
Bocas de dientes de azúcar y lenguas de petróleo renacientes y
                 moribundas descuelgan coronas sobre senos opulentos bañados
                 de miel y de racimos ácidos y variables de saliva
El estupor robo -de estrellas gallinas limpias labradas en roca y tierna
                 tierra firme mide la tierra del largo de los ojos
El estupor joven paria de altura afortunada
El estupor mujeres dormidas sobre colchones de cáscaras de fruta
                 coronadas de cadenas finas desnudas
El estupor los trenes de la víspera recogiendo los ojos dispersos en
                 las praderas cuando el tren vuela y el silencio no puede seguir
                 al tren que tiembla
El estupor como ganzúa derribando puertas mentales desvencijando
                la mirada de agua y la mirada que se pierde en lo umbrío de la
                madera seca Tritones velludos resguardan una camisa de mujer
                que duerme desnuda en el bosque y transita la pradera limitada
                por procesos mentales no bien definidos sobrellevando inte-
                rrogatorios y respuestas de las piedras desatadas y feroces te-
                niendo en cuenta el último caballo muerto al nacer el alba de
                las ropas íntimas de mi abuela y gruñir mi abuelo de cara a la
                pared
El estupor las sillas vuelan al encuentro de un tonel vacío cubierto
                de yedra pobre vecina del altillo volador pidiendo el encaje y
                el desagüe para los lirios de manteleta primaria mientras una
                mujer violenta se remanga las faldas y enseña la imagen de la
                Virgen acompañada de cerdos coronados con triple corona y
                moños bicolores.
La medianoche se afeita el hombro izquierdo sobre el hombro derecho
                crece el pasto pestilente y rico en aglomeraciones de minúsculos
                carneros vaticinadores y de vitaminas pintadas de árboles de
                fresca sombrilla con caireles y rulos
Los miosotis y otros pesados geranios escupen su miseria
El grandioso crepúsculo boreal del pensamiento esquizofrénico
La sublime interpretación delirante de la realidad

No renunciaré jamás al lujo primordial de tus caídas vertiginosas
                oh locura de diamante

(De La tortuga ecuestre)


 
ABEJA NEGRA

Más bien buscar hacia el cisne
Y los blasones cruzados son espadas
Un puñal como almohada
Una lágrima eterna sobre la frente
Bajo el alto tocado
El silencio entre las flores que hacen signos
A la puesta del sol
Una golondrina cayendo verticalmente en un lago
La torre y las cortes de amor
El mar que irrumpe con espuma en los labios
El horizonte regular de una vida bajo la lámpara
Apagadas todas las luces es posible
Escuchar gemir el ave nocturna
En su oído

(De Le château de grisou)


 
BATALLA AL BORDE DE UNA CATARATA

Tener entre las manos largamente una sombra
De cara al sol
Tu recuerdo me persiga o me arrastre sin remedio
Sin salida sin freno sin refugio sin habla sin aire
El tiempo se transforma en casa de abandono
En cortes longitudinales de árboles donde tu imagen se disuelve en
                humo
El sabor más amargo que la historia del hombre conozca
El mortecino fulgor y la sombra
El abrir y cerrarse de puertas que conducen al dominio encantado de
                tu nombre
Donde todo perece
Un inmenso campo baldío de hierbas y de pedruscos interpretables
Una mano sobre una cabeza decapitada
Los pies
Tu frente
Tu espalda de diluvio
Tu vientre de aluvión un muslo de centellas
Una piedra que gira otra que se levanta y duerme en pie
Un caballo encantado un arbusto de piedra un lecho de piedra
Una boca de piedra y ese brillo que a veces me rodea
Para explicarme en letra muerta las prolongaciones misteriosas
               de tus manos que vuelven con el aspecto amenazante de un
               cuarto modesto con una cortina roja que se abre ante el infierno
Las sábanas el cielo de la noche
El sol el aire la lluvia el viento
Sólo el viento que trae tu nombre.

(De La tortuga ecuestre)


 
CARTA DE AMOR

Pienso en las holoturias angustiosas que a menudo nos circundaban al
           acercarse el alba 
cuando tus pies más cálidos que nidos 
llameaban en la noche 
con una luz azul y tachonada de lentejuelas 

Pienso en tu cuerpo que hacía del lecho el cielo y las supremas montañas
           de la única realidad 
con sus valles y sus sombras 
con la humedad y los mármoles y el agua negra reflejando todas las
           estrellas 
en cada ojo 

¿No era tu sonrisa el bosque retumbante de mi infancia 
no eras tú la fuente 
la piedra desde hace siglos escogida para recostar mi cabeza? 
Pienso tu rostro 
brasa inmóvil de donde proceden la vía láctea 
y esta inmensa desazón que me torna más loco que una lámpara bellísima
            balanceada sobre el mar 
Intratable a tu recuerdo la voz humana me es odiosa 
siempre el rumor vegetal de tus palabras me aísla en la noche total 
donde resplandeces con una negrura más negra que la noche 
Toda idea de lo negro es endeble para expresar la vasta ululación de lo
            negro sobre negro esplendiendo ardientemente 

Ya nunca olvidaré 
Pero quién habla de olvido 
en la prisión en que tu ausencia me deja 
en la soledad en que este poema me abandona 
en el destierro en que me encuentra cada hora 

Ya nunca despertaré 
Ya no resistiré el asalto de las inmensas olas 
que vienen del dichoso paisaje que tú habitas 
Demorándome afuera bajo el frío nocturno me paseo 
sobre esta encumbrada tabla de donde se cae de golpe 

Yerto bajo el espanto de sueños sucesivos y agitado en el viento 
de años de ensueño 
prevenido de aquello que termina por encontrarse muerto 
en el umbral de castillos abandonados 
en el lugar y a la hora convenidos pero inhallables 
en las llanuras fértiles del paroxismo 
y del único objetivo 
este nombre antes adorado 
en el cual pongo toda mi destreza en deletrear 
siguiendo sus transformaciones alucinatorias 
Así una espada atraviesa de parte a parte una bestia 
o bien una ensangrentada paloma cae a mis pies 
convertidos en roca de coral sustento de despojos 
de aves carnívoras 

Un grito repetido en cada teatro vacío a la hora del inefable espectáculo 
Un hilo de agua que danza ante el telón de terciopelo rojo 
en las llamas de las candilejas 
Desaparecidos los bancos de la platea 
acumulo tesoros de madera muerta y de vivas hojas de plata 
corrosiva 
No se contenta ya con aplaudir se aúlla mil familias momificadas tornan innoble el
paso de una ardilla 

Decoración amada donde veía equilibrarse una fina lluvia 
encaminándose veloz hasta el armiño 
de una pelliza abandonada en el calor de un fuego de alba 
que intentaba dirigir sus quejas al rey 
así abro por completo la ventana sobre las nubes vacías 
reclamando a las tinieblas inundar mi rostro 
borrar la tinta indeleble 
el horror del ensueño 
a través de los patios abandonados a las pálidas vegetaciones maniáticas 

En vano exijo la sed al fuego 
en vano hiero las murallas 
a lo lejos caen los telones precarios del olvido 
agostados 
ante el paisaje retorcido en la tempestad 

(Mexico, diciembre de 1942)


 
CARTA A ANTONIO 
      
      Te quiero con tu gran crueldad, porque apareces en medio 
de mi sueño y me levantas y como un dios, como un autentico dios, 
como el único y verdadero, con la injusticia de los dioses, todo negro dios nocturno,
todo de obsidiana con tu cabeza de diamante, como un potro salvaje, con tus 
manos salvajes y tus pies de oro que sostienen tu cuerpo negro, me arrastras y me 
arrojas al mar de las torturas y de las suposiciones.
      Nada existe fuera de ti, sólo el silencio y el espacio. Pero tu eres
el espacio y la noche, el aire y el agua que bebo, el silencioso veneno y el volcán en 
cuyo abismo caí hace tiempo, hace siglos, desde antes de nacer, para que de los 
cabellos me arrastres hasta mi muerte. 
      Inútilmente me debato, inútilmente pregunto. Los dioses son mudos; 
como un muro que se aleja, así respondes a mis preguntas, a la sed 
quemante de mi vida.
      ¿Para qué resistir a tu poder? Para qué luchar con tu fuerza de 
rayo, contra tus brazos de torrente; si así ha de ser, si eres el punto, 
el polo que imanta mi vida. 
      Tu historia es la historia del hombre. El gran drama en que mi existencia es el 
zarzal ardiendo, el objeto de tu venganza cósmica, de tu rencor de acero. 
      Todo sexo y todo fuego, así eres. Todo hielo y todo sombra, así eres: 
hermoso demonio de la noche, tigre implacable de testículos de estrella, 
gran tigre negro de semen inagotable de nubes inundando el mundo.
      Guárdame junto a ti, cerca de tu ombligo en que principia el aire;
cerca de tus axilas donde se acaba el aire. Cerca de tus pies y cerca de
tu manos. Guárdame junto a ti.
      Seré tu sombra y el agua de tu sed, con ojos; en tu sueño seré aquel
punto luminoso que se agranda y lo convierte todo en lumbre; en tu 
lecho al dormir oirás como un murmullo y un calor a tus pies se anudará 
e irá subiendo y lentamente se apoderará de tus miembros y un gran descanso 
tomará tu cuerpo y al extender tu mano sentirás un cuerpo extraño, helado: seré 
yo. Me llevas en tu sangre y en tu aliento, nada podrá borrarme. 
       Es inútil tu fuerza para ahuyentarme, tu rabia es menos fuerte 
que mi amor; ya tú y yo unidos para siempre, a pesar tuyo, vamos juntos. 
       En el placer que tomas lejos de mi hay un sollozo y tu nombre. 
       Frente a tus ojos el fuego inextinguible.

(18 de junio de 1939)


 
COMO UN PIANO DE COLA
A André Breton

Como un piano de cola de caballo de cauda de estrellas
Sobre el firmamento lúgubre
Pesado de sangre coagulada
Arremolinando nubes arco-iris falanges de planetas
    (y miradas de aves
El fuego indeleble avanza
los cipreses arden los tigres las panteras y los animales 
    nobles se tornan incandescentes

El cuidado del alba ha sido abandonado
Y la noche se cierne sobre la tierra desvastada

La comarca de tesoros guarda para siempre tu nombre


 
EL AGUA LENTA EL CAMINO LENTO

El agua lenta el camino lento los accidentes lentos
Una caída suspendida en el aire el viento lento
El paso lento del tiempo lento
La noche no termina y el amor se hace lento
Las piernas se cruzan y se anudan lentas para echar raíces
la cabeza cae los brazos se levantan
El cielo de la cama la sombra cae lenta
tu cuerpo moreno como una catarata cae lento
En el abismo
Giramos lentamente por el aire caliente del cuarto caldeado
Las mariposas nocturnas parecen grandes carneros
Ahora sería fácil destrozarnos lentamente
tu cabeza gira tus piernas me envuelven
tus axilas brillan en la noche con todos tus pelos
tus piernas desnudas
En el ángulo preciso
El olor de tus piernas
La lentitud de percepción
El alcohol lentamente me levanta
El alcohol que brota de tus ojos y que más tarde
Hara crecer tu sombra
Mesándose el cabello lentamente subo
Hasta tus labios de bestia


 
EL DOMINIO ENCANTADO

Ni un dedo se alza sin que fluya la amargura
Lágrima a lágrima en un mundo de olvido
Sin que el ojo noche por noche cierre sus puertas al amor
Sin que una falsa embriaguez descorazonada abra su herida
Sin que un hilo se rompa por siempre jamás 

Por un tiempo acostumbrado por un tiempo desierto
De la aventura no queda cuando deberían salvarse los restos
Sino polvo y sombra de polvo
Y sed de tierra barrida por el hastió
Para que una vez al fin se alce el reflejo sin encanto 
De una muerte sin enigma.

(De Le château de grisou)


 
EL FUEGO Y LA POESÍA

En el agua quemante el sol refleja la mano de cenit

1
Amo el amor
El martes y no el miércoles
Amo el amor de los estados desunidos
El amor de unos doscientos cincuenta años
Bajo la influencia nociva del judaísmo sobre la vida monástica
De las aves de azúcar de heno de hielo de alumbre o de bolsillo
Amo el amor de faz sangrienta con dos inmensas puertas al vacío
El amor como apareció en doscientas cincuenta entregas durante
            cinco años
El amor de economía quebrantada
Como el país más expresionista
Sobre millares de seres desnudos tratados como bestias
Para adoptar esas sencillas armas del amor
Donde el crimen pernocta y bebe agua clara
De la sangre más caliente del día

2
Amo el amor de ramaje denso
salvaje al igual de una medusa
el amor-hecatombe
esfera diurna en que la primavera total
se columpia derramando sangre
el amor de anillos de lluvia
de rocas transparentes
de montañas que vuelan y se esfuman
y se convierten en minúsculos guijarros
el amor como una puñalada
como un naufragio
la pérdida total el habla del aliento
el reino de la sombra espesa
con los ojos salientes y asesinos
la saliva larguísima
la rabia de perderte
el frenético despertar en medio de la noche
bajo la tempestad que nos desnuda
y el rayo lejano transformando los árboles
en leños de cabellos que pronuncian tu nombre
los días y las horas de desnudez eterna.

3
Amo la rabia de perderte
Tu ausencia en el caballo de los días
Tu sombra y la idea de tu sombra
Que se recorta sobre un campo de agua
Tus ojos de cernícalo en las manos del tiempo
Que me deshace y te recrea
El tiempo que amanece dejándome más solo
Al salir de mi sueño que un animal antediluviano perdido en la
              sombra de los días
Como una bestia desdentada que persigue su presa
Como el milano sobre el cielo evolucionando con una precisión de
              relojería
Te veo en una selva fragorosa y yo cerniéndome sobre ti
Con una fatalidad de bomba de dinamita
Repartiéndome tus venas y bebiendo tu sangre
Luchando con el día lacerando el alba
Zafando el cuerpo de la muerte
Y al fin es mío el tiempo
Y la noche me alcanza
Y el sueño que me anula te devora
Y puedo asimilarte como un fruto maduro
Como una piedra sobre una isla que se hunde

4
El agua lenta el camino lento los accidentes lentos
Una caída suspendida en el aire el viento lento
El paso lento del tiempo lento
La noche no termina y el amor se hace lento
Las piernas se cruzan y se anudan lentas para echar raíces
La cabeza cae los brazos se levantan
El cielo de la cama la sombra cae lenta
Tu cuerpo moreno como una catarata cae lento
En el abismo
Giramos lentamente por el aire caliente del cuarto caldeado
Las mariposas nocturnas parecen grandes carneros
Ahora sería fácil destrozarnos lentamente
Arrancarnos los miembros beber la sangre lentamente
Tu cabeza gira tus piernas me envuelven
Tus axilas brillan en la noche con todos sus pelos
Tus piernas desnudas
En el ángulo preciso
El olor de tus piernas
La lentitud de percepción
El alcohol lentamente me levanta
El alcohol que brota de tus ojos y que más tarde
Hará crecer tu sombra
Mesándome el cabello lentamente subo
Hasta tus labios de bestia



5
Verte los días el agua lenta
Una cabellera la arena de oro
Un volcán regresa a su origen
Verte si cuento las horas
La espalda del tiempo divinamente llagada
Una ánfora desnuda hiende el agua
El rocío guarda tu cuerpo
En lo recóndito de una montaña mágica
Cubierta de zapatos de muñeca y de tarjetas de visita de los dioses
Armodio Nerón Calígula Agripina Luis II de Baviera
Antonio Cretina César
Tu nombre aparece intermitente
Sobre un ombligo de panadería
A veces ocupa el horizonte
A veces puebla el cielo en forma de minúsculas abejas
Siempre puedo leerlo en todas direcciones
Cuando se agranda y se complica de todas las palabras que lo siguen
O cuando no es sino un enorme pedazo de lumbre
O el paso furtivo de las bestias del bosque
O una araña que se descuelga lentamente sobre mi cabeza
O el alfabeto enfurecido

6
El agua lenta las variaciones mínimas lentas
El rostro leve lento
El suspiro cortado leve
Los guijarros minúsculos
Los montes imperceptibles
El agua cayendo lenta
Sobre el mundo
Junto a tu reino calcinante
Tras los muros el espacio
Y nada más el gran espacio navegable
El cuarto sube y baja
Las olas no hacen nada
El perro ve la casa
Los lobos se retiran
El alba acecha para asestamos su gran golpe
Ciegos dormidos
Un árbol ha crecido
En vano cierro las ventanas
Miro la luna
El viento no ha cesado de llamar a mi puerta
La vida oscura empieza

(De La tortuga ecuestre)


 
EL HUMO SE DISIPA 

A donde voraz y ciego 
Es el Minotauro el fuego 
Y es el laberinto el humo 
                    Calderón de la Barca 

Tu aliento es como la mejor mañana fresca de olor de aves y de mar un
            velamen cruza veloz la foresta interdicta de tu aliento donde los
            pájaros se columpian picoteando estrellas mientras un galope
            tendido de gacelas transtorna las flores y las convierte en piedras
            de luna y el silencio recorre la escala de tu aliento de fuente y de
            montaña nevada. 
Frente a frente tu aliento el soplo aterrador de la primavera en los
            bosques de nieve eterna iniciando el desfile de los témpanos
            coronados de osos polares flameantes 
Tu aliento certero en medio del corazón una piedra que cae en el estanque
            dormido y levanta geiseres de estrellas enloquecidas que buscan su
            origen en tu boca 
Tu aliento es un despeñadero en el que caen árboles enteros y el ruido se
            tapiza y las frutas maduran y todo se volatiliza en una caída sin
            término 
La mañana perfila los cendales de tu aliento y la tormenta tiene olor de tu
            saliva y tu saliva es el cráter de donde vuelan los peñascos
            enfurecidos portadores de mensajes ilegibles. 
Tu aliento de meteorito disparado desde el cielo cayendo en un bosque
            ardiente chamuscando leopardos y provocando el alarido de los
            elementos 
Tu aliento es humareda de ignición de poemas obscenos tu aliento
            precipitándose a mansalva sobre campos inmensos bajo la luna 
Tu aliento en la mañana la nostalgia de la noche fulgurante de rayos que
            bordan en el cielo las cataratas de tu aliento 

(De La tortuga ecuestre)


 
EL MUNDO ILUSTRADO 

Igual que tu ventana que no existe
Como una sombra de mano en un instrumento fantasma
Igual que las venas y el recorrido intenso de tu sangre
Con la misma igualdad con la continuidad preciosa que me 
          asegura idealmente tu existencia 
A una distancia
A la distancia
A pesar de la distancia
Con tu frente y tu rostro
Y toda tu presencia sin cerrar los ojos
Y el paisaje que brota de tu presencia cuando la ciudad no 
           era no podía ser sino el reflejo inútil de tu presencia de 
           hecatombe
Para mejor mojar las plumas de las aves
Cae esta lluvia de muy alto
Y me encierra dentro de ti a mí solo
Dentro y lejos de ti
Como un camino que se pierde en otro continente


 
EL OLOR Y LA MIRADA

El olor fino solitario de tus axilas

Un hacinamiento de coronas de paja y heno fresco cortado con
         dedos y asfódelos y piel fresca y galopes lejanos como perlas

Tu olor de cabellera bajo el agua azul con peces negros y estrellas de
         mar y estrellas de cielo bajo la nieve incalculable de tu mirada

Tu mirada de holoturia de ballena de pedernal de lluvia de diarios de
         suicidas húmedos los ojos de tu mirada de pie de madrépora

Esponja diurna a medida que el mar escupe ballenas enfermas y cada
         escalera rechaza a su viandante como la bestia apestada que
         puebla los sueños del viajero

Y golpes centelleantes sobre las sienes y la ola que borra las centellas
         para dejar sobre el tapiz la eterna cuestión de tu mirada de objeto
         muerto tu mirada podrida de flor

(De La tortuga ecuestre)


 
LA LEVE PISADA DEL DEMONIO NOCTURNO

En el gran contacto del olvido
A ciencia cierta muerto
Tratando de robarte a la realidad
Al ensordecedor rumor de lo real
Levanto una estatua de fango purísimo
De barro de mi sangre
De sombra lúcida de hambre intacto
De jadear interminable
Y te levantas como un astro desconocido
Con tu cabellera de centellas negras
Con tu cuerpo rabioso e indomable
Con tu aliento de piedra húmeda
Con tu cabeza de cristal
Con tus orejas de adormidera
Con tus labios de fanal
Con tu lengua de helecho
Con tu saliva de fluido magnético
Con tus narices de ritmo
Con tus pies de lengua de fuego
Con tus piernas de millares de lágrimas petrificadas
Con tus ojos de salto nocturno
Con tus dientes de tigre
Con tus venas de arco de violín
Con tus dedos de orquesta
Con tus uñas para abrir las entrañas del mundo
Y vaticinar la pérdida del mundo
En las entrañas del alba
Con tus axilas de bosque tibio
Bajo la lluvia de tu sangre
Con tus labios elásticos de planta carnívora
Con tu sombra que intercepta el ruido
Demonio nocturno
Así te levantas para siempre
Pisoteando el mundo que te ignora
Y que ama sin saber tu nombre
Y que gime tras el olor de tu paso
De fuego de azufre de aire de tempestad
De catástrofe intangible y que merma cada día
Esa porción en que se esconden los designios nefastos y la sospecha
           que tuerce la boca del tigre que en las mañanas escupe para
           hacer el día

(De La tortuga ecuestre)


 
LA VIDA ESCANDALOSA DE CESAR MORO

Dispérsame en la lluvia o en la humareda de los torrentes que
          pasan
Al margen de la noche en que nos vemos tras el correr de nubes
Que se muestran a los ojos de los amantes que salen
De sus poderosos castillos de torres de sangre y de hielo
Teñir el hielo rasgar el salto de tardíos regresos

Mi amigo el Rey me acerca a su tumba real y real
Donde Wagner hace la guardia a la puerta con la fidelidad
Del can royendo el hueso de la gloria
Mientras lluvias intermitentes y divinamente funestas
Corroen el peinado de tranvía aéreo de los hipocampos relapsos
Y homicidas transitando la terraza sublime de las apariciones
En el bosque solemne carnívoro y bituminoso
Donde los raros paseantes se embriagan los ojos abiertos
Debajo de grandes catapultas y cabezas elefantinas de carneros
Suspendidos según el gusto de Babilonia o del Transtévere
El río que corona tu aparición terrestre saliendo de madre
Se precipita furioso como un rayo sobre los vestigios del día
Falaz hacinamiento de medallas de esponjas de arcabuces
Un toro de significativa alegría muerde el seno o cúpula
De un templo que emerge en la luz afrentosa del día en medio
de las ramas podridas y leves de la hecatombe forestal

Dispérsame el vuelo de los caballos migratorios
En el aluvión de escorias coronando el volcán longevo del día
En la visión aterradora que persigue al hombre al acercarse la
Hora entre todas pasmosa del mediodía
Cuando las bailarinas hirvientes están a punto de ser decapitadas
Y el hombre palidece en la sospecha pavorosa de la aparición de-
finitiva trayendo entre los dientes el oráculo legible como sigue:

Una navaja sobre un caldero atraviesa un cepillo de cerdas
          de dimensión ultrasensible; a la proximidad del día las cerdas se
          alargan hasta tocar el crepúsculo; cuando la noche se acerca las
          cerdas se transforman en una lechería de apariencia modesta y
          campesina. 
Sobre la navaja vuela un halcón devorando un enigma en forma de
          condensación de vapor; a veces es un cesto colmado de ojos de
          animales y de cartas de amor llenas con una sola letra; otras veces
          un perro laborioso devora una cabaña iluminada por dentro. La
          oscuridad envolvente puede interpretarse como una ausencia de
          pensamiento provocada por la proximidad invisible de un estanque
          subterráneo habitado por tortugas de primera magnitud.

El viento se levanta sobre la tumba real
Luis II de Baviera despierta entre los escombros del mundo
Y sale a visitarme trayendo a través del bosque circundante
Un tigre moribundo
Los árboles vuelven a ser semillas y el bosque desaparece
Y se cubre de niebla rastrera
Miríadas de insectos ahora en libertad ensordecen el aire
Al paso de los dos más hermosos tigre del mundo..

(De La tortuga ecuestre 1936-1939)


 
LLAMADO A LOS TRES REINOS

Hablo a los tres reinos
al tigre sobre todo
más susceptible de escucharme
a las limaduras a la carbonilla
al viento que no se sitúa en ninguno de los tres reinos
para la tierra habría que usar un lenguaje de cieno
para el agua un lenguaje de ventosa
para el fuego apretar la poesía en un torno y romper el cráneo
              atroz de las iglesias

Hablo a los sordos de orejas tumefactas
a los mudos más imbeciles que su silencio impotente
huyo de los ciegos pues no podrán comprenderme
todo el drama sucede en el ojo y lejos del cerebro

Hablo de un cierto encanto incomprensible
de un habito desconocido e irreducible
de ciertas lágrimas secas
que pululan sobre el rostro del hombre
del silencio que resulta el gran grito del nacimiento
de este instinto de muerte que nos subleva
a nosotros los mejores de entre los hombres
cada mañana se hace tangible bajo la forma de una medusa
              sangrante a la altura del corazón.

Hablo a mis amigos lejanos cuya imagen confusa
tras una cortina de estrépito de cataratas
me deleita como una esperanza inaccesible
bajo la campana de un buzo
simplemente en la soledad de un claro de bosque.

(De Le château de grisou)


 
OH FUROR EL ALBA SE DESPRENDE DE TUS LABIOS

Vuelves en la nube y en el aliento
Sobre la ciudad dormida
Golpeas a mi ventana sobre el mar
A mi ventana sobre el sol y la luna
A mi ventana de nubes
A mi ventana de senos sobre frutos ácidos
Ventana de espuma y oleaje
Sobre altas mareas vuelven los peñascos en delirio y la alucina-
           ción precisa de tu frente
Sobre altas mareas tu frente y más lejos tu frente y la luna es tu
           frente y un barco sobre el mar y las adorables tortugas
           como soles poblando el mar y las algas nómadas y las que
           fijas soportan el oleaje y el galope de nubes persecutorias
           el ruido de las conchas las lágrimas eternas de los coco-
           drilos el paso de las ballenas la creciente del Nilo el polvo
           faraónico la acumulación de datos para calcular la velo-
           cidad del crecimiento de las uñas en los tigres jóvenes la
           preñez de la hembra del tigre el retozo del albor de los
           aligatores el veneno en copa de plata las primeras huellas
           humanas sobre el mundo tu rostro tu rostro tu rostro 
Vuelven como el caparazón divino de la tortuga difunta envuelto
           en luz de nueve
El humo vuelve y se acumula para crear representaciones tangi
           bles de tu presencia sin retorno
El pelo azota el pelo vuelve no se mueve el pelo golpea sobre un
           tambor finísimo de algas sobre un tambor de ráfaga de 
           viento
Bajo el cielo inerme venciendo su distancia golpeas sin sonido
La fatalidad crece y escupe fuego y lava y sombra y humo de
           panoplias y espadas para impedir tu paso
Cierro los ojos y tu imagen y semejanza son el mundo
La noche se acuesta al lado mío y empieza el dialogo al que asistes
           Como una lámpara votiva sin un murmullo parpadeando
           y abrazándome con una luz tristísima de olvido y de casa
           vacía bajo la tempestad nocturna
El día se levanta en vano
Yo pertenezco a la sombra y envuelto en sombra yazgo sobre un 
           lecho de lumbre.

(De La tortuga ecuestre)


 
PRESTIGIO DEL AMOR

El amor consagra al amor
Los días sin lluvia
Y como conviene los días bellos
Para el amor y sus preferencias
Al prestigio del más viejo amor
A la lluvia de la palabra amor
Al único amor sin pena sin dicha sin retorno
Al porvenir de los dementes
A los sepultureros a los alegres compañeros de presidio
Al punzante al ardiente recuerdo del tatuaje
A mi amada muerte
A quienes dudan todavía
A los tesoros de los ciegos
A las lágrimas
Al agua al viento al fuego al amor
A la esperanza de quien destroza su amor
Al tormento del fuego y del hielo
A los primeros sucesos que han de señalar la rebelión y la 
                 sangre
A las sábanas de los crímenes pasionales
A las bellas sábanas de los suicidas
A la más tierna culata razón del revólver
A las partidas que hasta el aire soplan
Al plomo de las balas
Para que hasta los no alcanzados
Mueren como perros envenenados
A la congoja de quienes despiertan
A las noches vacías
A mi vida perdida
A la pérdida sin dolor sin retorno sin dicha de la vida
Para que quienes aman y se envilecen en su dicha
Se levanten y lancen las primeras maldiciones
Al huracán
A las mañanas más tristes que todo
Para mejor borrar mi nombre
Para sacudir el polvo y volver al polvo
Para maldecir los instantes al parecer felices
Para el despertador cargado de pólvora
A las estatuas desnudas de la noche
Al mármol perdido
Para carecer de sepulcro
A las señales ígneas del puñal
A los solos a los únicos recuerdos sexuales
A la boca de piedra del amor
Al frío del agua la noche
Para ya nunca volver a comenzar
Al más tierno amor

(De Poemas 1932-1937)


 
UN CAMINO DE TIERRA EN MEDIO DE LA TIERRA

Las ramas de luz atónita poblando innumerables veces el área de tu frente
             asaltada por olas 
Asfaltada de lumbre tejida de pelo tierno y de huellas leves de fósiles de
             plantas delicadas 
Ignorada del mundo bañando tus ojos y el rostro de lava verde 
¡Quién vive! Apenas dormido vuelvo de más lejos a tu encuentro de
             tinieblas a paso de chacal mostrándote caracolas de espuma de
             cerveza y probables edificaciones de nácar enfangado 
Vivir bajo las algas 
El sueño en la tormenta sirenas como relámpago el alba 
              incierta un camino de tierra en medio de la tierra y nubes 
              de tierra y tu frente se levanta, como un castillo de nieve
              y apaga el alba y el día se enciende y vuelve la noche y fasces
              de tu   pelo se interponen y azotan el rostro helado de la noche 
Para sembrar el mar de luces moribundas 
Y que las plantas carnívoras no falten de alimento 
Y crezcan ojos en las playas 
Y las selvas despeinadas giman como gaviotas 

(De La tortuga ecuestre)

  
 
VIAJE HACIA LA NOCHE

Es mi morada suprema, de la que ya no se vuelve
Krishna, en el Bhagavad Gita 

Como una madre sostenida por ramas fluviales
De espanto y de luz de origen
Como un caballo esquelético
Radiante de luz crepuscular
Tras el ramaje dense de árboles y árboles de angustia
Lleno de sol el sendero de estrellas marinas
El acopio fulgurante
De datos perdidos en la noche cabal del pasado
Como un jadear eterno si sales a la noche
Al viento calmar pasan los jabalíes
Las hienas hartas de rapiña
Hendido a lo largo el espectáculo muestra
Faces sangrientas de eclipse lunar
El cuerpo en llamarada oscila
Por el tiempo
Sin espacio cambiante
Pues el eterno es el inmóvil
Y todas las piedras arrojadas
Al vendaval a los cuatro puntos cardinales
Vuelven como pájaros señeros
Devorando lagunas de años derruidos
Insondables telarañas de tiempo caído y leñoso
Oquedades herrumbrosas
En el silencio piramidal
Mortecino parpadeante esplendor
Para decirme que aún vivo
Respondiendo por cada poro de mi cuerpo
Al poderío de tu nombre oh poesía

(Lima, la horrible, 24 de julio o agosto de 1949)


 
VIENES EN LA NOCHE CON EL HUMO FABULOSO DE TU CABELLERA

Apareces
La vida es cierta
El olor de la lluvia es cierto
La lluvia te hace nacer
Y golpear a mi puerta
Oh árbol
Y la ciudad el mar que navegaste
Y la noche se abren a tu paso
Y el corazón vuelve de lejos a asomarse
Hasta llegar a tu frente
Y verte como la magia resplandeciente
Montaña de oro o de nieve
Con el humo fabuloso de tu cabellera
Con las bestias nocturnas en los ojos
Y tu cuerpo de rescoldo
Con la noche que riegas a pedazos
Con los bloques de noche que caen de tus manos
Con el silencio que prende a tu llegada
Con el trastorno y el oleaje
Con el vaivén de las casas
Y el oscilar de luces y la sombra más dura
Y tus palabras de avenida fluvial
Tan pronto llegas y te fuiste
Y quieres poner a flote mi vida
Y sólo preparas mi muerte
Y la muerte de esperar
Y el morir de verte lejos
Y los silencios y el esperar y el tiempo
Para vivir cuando llegas
Y me rodeas de sombra
Y me haces luminoso
Y me sumerges en el mar fosforescente donde acaece tu estar
Y donde sólo dialogamos tú y mi noción oscura y pavorosa de tu ser
Estrella desprendiéndose en el apocalipsis
Entre bramidos de tigres y lágrimas
De gozo y gemir eterno y eterno
Solazarse en el aire rarificado
En que quiero aprisionarte
Y rodar por la pendiente de tu cuerpo
Hasta tus pies centelleantes
Hasta tus pies de constelaciones gemelas
En la noche terrestre
Que te sigue encadenada y muda
Enredadera de tu sangre
Sosteniendo la flor de tu cabeza de cristal moreno
Acuario encerrando planetas y caudas
Y la potencia que hace que el mundo siga en pie y guarde el 
equilibrio de los mares
Y tu cerebro de materia luminosa
Y mi adhesión sin fin y el amor que nace sin cesar
Y te envuelve
Y que tus pies transitan
Abriendo huellas indelebles
Donde puede leerse la historia del mundo
Y el porvenir del universo
Y ese ligarse luminoso de mi vida
A tu existencia

(De La tortuga ecuestre)


 
VISIÓN DE PIANOS APOLILLADOS CAYENDO EN RUINAS 

Les tenêbres vertes dans les soirs humides de la belle saison
                                 Baudelaire

El incesto representado por un señor de levita
Recibe las felicitaciones del viento caliente del incesto
Una rosa fatigada soporta un cadáver de pájaro
Pájaro de plomo dónde tienes el cesto del canto
Y las provisiones para tu cría de serpientes de reloj
Cuando acabes de estar muerto serás una brújula borracha
Un cabestro sobre el lecho esperando un caballero moribundo 
de las islas del Pacífico que navega en una tortuga musical 
                 divina y cretina
Serás un mausoleo a las víctimas de la peste o un equilibrio 
pasajero entre dos trenes que chocan
Mientras la plaza se llena de humo y de paja y llueve algodón 
arroz agua cebollas y vestigios de alta arqueología
Una sartén dorada con un retrato de mi madre
Un banco de césped con tres estatuas de carbón
Ocho cuartillas de papel manuscritas en alemán
Algunos días de la semana en cartón con la nariz azul
Pelos de barba de diferentes presidentes de la república del Perú 
clavándose como flechas de piedra en la calzada y produciendo 
                  un patriotismo violento en los enfermos de la vejiga
Serás un volcán minúsculo más bello que tres perros sedientos 
haciéndose reverencias y recomendaciones sobre la manera 
de hacer crecer el trigo en pianos fuera de uso

(De La tortuga ecuestre 1936-1939)


		

Legislación sobre Derechos de Autor
Decreto Legislativo 822
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