Arturo Corcuera
Poesía
FÁBULA DEL CANARIO
1
Trino,
lloro
fino, rubia
lluvia
de oro.
2
Saltando de alba en alba,
en una y otra rama
extiende su estribillo.
Cantarina jaula,
breve cántaro de cantos,
amarilla fontana.
El canario es el grillo
en la edición de la mañana.
FÁBULA DEL ESCARABAJO
Le huyen los saltamones.
Las arañas detienen
minúsculos talleres.
Las cigarras enmudecen
mientras irradia sombras.
Burgués contaminado,
escaravaro,
escabizbajo,
lleva un mundo en sus manos,
maese escarbajo.
FÁBULA Y METÁFORA DEL GALLO
Reloj despertador,
hijo apócrifo del papagayo.
No anuncia la madrugada
el tornasol clarinero.
-¿Qué tiene el gallo
que se ha callado?
-Hay que llevarlo al relojero.
ROSA
Tímida rosa ósea y encarnada
que amo y me ama y junto a mí se posa,
rosa que me rozó con la mirada,
¡oh mi amorosa y aromosa rosa,
sumisa y envolvente llamarada!
Llamándote me enllamas, ardorosa,
y erguida en mi alma, rosa incorporada,
entre mis brazos, caes temblorosa.
Talle, su tallo. Y hojas. Y ojos. Sueño
-que con mis manos toco- que me toca.
Buscada rosa que encontró su dueño
Escogida entre muchas minuciosa-
mente. Lozanos muslos, ansias, boca,
y no la mires más que así es mi rosa.
LAS PUERTAS Y LAS PENAS
Puertas que van a dar al mar o al amar, puertas por donde se ingresa
inexorablemente al olvido, puertas como ganzúas, puertas abiertas al vértigo de las
pesadillas, puertas en abandono, enmohecidas, pesarosas, aguardando el día de la
demolición, puertas en espera de la llave que jamás las ha de abrir, puertas por
donde huyen, estrellas y leones, puertas como labios incitando al peligro, puertas
coronadas de enredaderas y silencio, puertas de una sola hoja, en medio de la
agonía del otoño, puertas tapiadas con piedras y fantasmas, puertas abatidas que
ardieron vivas y sobrevivieron al incendio, puertas pintarrajeadas como las
mujeres de la noche, puertas que conducen a ninguna puerta, puertas que
enloquecen a quienes las trasponen, puertas sin centinelas, sin historia, a tientas,
sin el ojo de la cerradura, puertas enfermas, contagiadas de los descalabros
irreparables del amor, puertas sin dinteles, ni ventanas clausuradas en soledad
como los párpados, los monasterios o las lápidas, puertas infinitas como túneles de
rápidos espejos, puertas que enmudecieron para siempre como los torturados.
FÁBULA DE LA PARRA BOHEMIA
Hipa, canta,
se tambalea
la parra.
Bebe su propia aroma
y se embriaga.
¡Qué locuaz y bullanguera
tocando la guitarra,
abriendo otra botella
la parra!
(De Noe delirante)
|