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En el incaico se tejieron una red de caminos que sirvió de base para la administración de un vasto territorio con distintos pueblos y una agreste geografía teniendo como centro el Cuzco. Debido a la estructura política existente, la población no tuvo necesidad de aglomerarse en torno de los centros económicos o de poder. Con la conquista y luego durante la colonia se fundaron distintas ciudades en el interior con la finalidad de controlar las actividades económicas como la minería. También se fundaron ciudades en la costa con la finalidad de enviar los recursos extraídos a España así como para mantener el contacto y las comunicaciones. En ese sentido el puerto del Callao adquirió una gran importancia por ser el lugar desde donde se exportaban el oro y la plata con destino a España.
Como en otros países del mundo la revolución industrial trajo el crecimiento de las ciudades en desmedro del campo, de esta forma el inicio de la republica consolida a Lima como la ciudad más importante del Perú. Las actividades agrícolas más importantes se establecieron en los valles de la costa lo que permitió un mejor desarrollo que el de las otras regiones naturales (sierra y selva).
En los últimos 60 años del siglo XX la distribución urbano - rural se invirtió totalmente. En 1940 la población rural era el 65% y la urbana el 35%; en el año 2002 la población rural era sólo del 28% y la urbana alcanzaba el 72%. Pero no es sólo acumulación de población, sino de poder: en Lima se encuentran localizados todos los poderes del Estado: El palacio de Gobierno y todos los ministerios, el Palacio de Justicia y el Congreso de la República, además de todas las embajadas de los países que tienen vínculos con el Perú.
Desde mediados de los años ochenta se inició un proceso de descentralización mediante una regionalización que agrupó distintos departamentos, iniciativa que no prosperó.
Posteriormente se crearon los Consejos Transitorios de Administración Regional (CTAR) por departamentos con esta misma finalidad. Actualmente se han establecido gobiernos regionales para cada departamento con un Presidente de Región y una asamblea de Consejeros representantes de cada una de las provincias del departamento. A diferencia de otros procesos de descentralización ahora cuentan con presupuestos propios en la mayoría de los sectores.
El principal reto que los nuevos gobiernos regionales deben enfrentar es cumplir con los compromisos asumidos ante sus electores, tarea difícil por cuanto no todos cuentan con los medios necesarios y deben coordinar con las otras regiones y el gobierno central la administración de sus recursos naturales.
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