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02.2 Oferta ambiental del Perú
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Flora en el Perú

Por su localización geográfica al Perú le debería corresponder una selva tropical húmeda en la totalidad de su territorio. Sin embargo, debido a la presencia de la cordillera andina se han originado numerosos ecosistemas propios.

Flora de la costa
Como sabemos la costa central y sur del Perú tiene como característica fundamental la ausencia de precipitaciones así como altos niveles de humedad y nubosidad. Estas condiciones han definido: gramadales, lomas Tilandsiales, cactáceas y montes ribereños. Todas estas formas de vegetación tienen por virtud el haberse sabido adaptar a la carencia de precipitaciones. Las tillandsias por ejemplo aprovechan el rocío de la mañana que se condensa sobre sus hojas y cae en su centro. Las lomas aprovechan las nieblas cargadas de humedad que en los meses de mayo a agosto se estrellan contra las laderas de algunas zonas de la costa. De esta manera, al inicio de la primavera ocurre una explosión de color y vida en estos espacios. Las lomas más conocidas son las de Atiquita en Arequipa y las de Lachay en Lima.

En la costa norte tenemos precipitaciones a inicios de año y un mayor brillo solar. Estas condiciones han definido grandes tipos de vegetación como son: manglares, chaparrales, ceibales, algarrobales y sapotales. Todos estos conjuntos alcanzan la fase arbórea (llegan a convertirse en árboles) debido a las estrategias que desarrollan para acceder al agua. Así el mangle se desarrolla en los estuarios en contacto con las aguas de mar mientras que los algarrobos desarrollan raíces profundas que alcanzan la napa freática varios metros debajo del suelo.

Flora de la sierra
En la sierra de nuestro país las especies de flora más representativas son arbustos como la "tola" y pastos como el "chilihuial" y el muy conocido "ichu", gramínea muy fuerte y con gran capacidad de adaptarse a las condiciones frías de la puna con hojas en forma de tubos radiales para captar la humedad y con ápice o puntas muy duras. A los 4.000 m. encontramos la formación arbórea más alta de nuestro país: los "quinuales" que crecen pegados a las rocas y que conforman buen refugio para los animales. Su madera es muy apreciada por los pobladores. Las cactáceas abundan sobre todo en la sierra central mientras que en la sierra norte tenemos otras especies favorecidas por la latitud y las mayores precipitaciones, entre ellas: el pasayo, el molle, el ceibo, la cabuya, el mito, el guayacán, entre otros.

Flora de la selva
Las vertientes orientales de los Andes en su descenso determinan una variación continua de la vegetación: la denominada selva alta y la selva baja, cada una de ellas con sus características propias.

La selva alta por poseer un clima cálido - húmedo, una abundante precipitación y una pendiente pronunciada ostenta una vegetación arbórea abundante representada por: ishpingo, zapote; palmeras como el aguaje y la pala de aceite y algunas variedades de plantas forrajeras como toro, urco, gramalote y oreja de elefante.

La selva baja presenta el llano amazónico y con él una variedad de plantas que deben soportar las condiciones más cálidas de la cuenca amazónica. En ella encontramos especies arbóreas representativas como son: la caoba, el cedro, la lupuna y el tornillo. A la sombra de estas formaciones encontramos especies de plantas trepadoras como son la ayahuasca y el sebo vegetal y especies acuáticas como son la victoria regia y la jatunsisa.