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Terremotos
Desde que los conquistadores españoles arribaron a nuestro territorio se tienen registros escritos que detallan la violencia de los movimientos sísmicos. Ya en esos momentos se hizo evidente que la costa era la zona más afectada por los sismos más intensos. Tal vez uno de los momentos más dramáticos de nuestra historia ocurrió la noche del 28 de octubre de 1746 cuando un violento terremoto sacudió a la ciudad de Lima. Se estima que dicho sismo tuvo una intensidad de X a XI en la escala modificada de Mercalli. En esta ciudad murieron más de 1100 personas y de las 3.000 casas quedaron en pie sólo 25.
El evento que sin embargo muchas personas adultas aún recuerdan es el terremoto del 31 de mayo de 1970 cuyo epicentro se dio en el Océano Pacífico frente a las costas de Chimbote. El terremoto se sintió en toda la costa y sierra central del Perú, pero los efectos más devastadores ocurrieron en el Callejón de Huaylas, en el departamento de Ancash. Producto del movimiento sísmico, un pedazo de la cornisa norte del nevado Huascarán se desprendió e inmediatamente 400 millones de metros cúbicos de hielo y agua se encausaron en la quebrada de Yungay conformando un gigantesco aluvión que barrió la ciudad de Yungay. En esta desgracia murieron 67.000 personas, desaparecieron un estimado de 250.000 y hubo un total de 180.000 heridos. Además de ello, 255 poblados y caseríos fueron destruidos.
Tsunamis
Tsunami es una palabra japonesa que significa "ola de puerto" y está asociada a los movimientos sísmicos. Cuando ocurre un sismo de intensidad es posible que ocurran fallas, es decir rupturas del roquedo con desplazamiento de masa. Si esto ocurre bajo los océanos la consecuencia es el desplazamiento repentino de grandes masas de agua las mismas que pueden recorrer miles de kilómetros en pocas horas. Una ola sísmica o tsunami se puede desplazar a velocidades mayores a 500 km. por hora. Cuando esta ola llega a las costas producto de la energía que lleva, se levanta alcanzando altitudes de espanto y penetrando tierra adentro.
Las crónicas cuentan que treinta minutos después del terremoto de Lima del 28 de octubre de 1746 una impresionante ola o tsunami se formó frente a las costas del Callao. Los pobladores de aquel entonces no tuvieron tiempo de reaccionar. La ola que alcanzó los 21 metros de altitud, arrasó el puerto y de los 4.000 habitantes sólo quedaron con vida 200.
El último tsunami de proporciones ocurrió el 23 de junio de 2001, luego que un violento sismo azotara las costas de Arequipa, Moquegua y Tacna. Minutos después del sismo una ola de más de 7 metros golpeó los alrededores de Camaná y penetró más de un kilómetro tierra adentro.
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