Historia de la cartografía
Hay variadas razones para trazar un dibujo:
capturar la belleza, representar aquello que no se puede
expresar con palabras, administrar mejor aquello que
se posee o desea, recrear espacios lejanos, etc. Todas
estas razones tan vigentes hoy, son las mismas que inspiraron
a las personas a lo largo del tiempo a desarrollar ciencias
como la Geografía y la Cartografía. Geografía
y Cartografía son ciencias separadas pero complementarias.
Sin embargo en el pasado constituyeron una única
ciencia, la misma que tuvo por objeto la descripción
y el reconocimiento de territorios que eran objeto de
exploración y conquista.
Los inicios
Los primeros esbozos de descripción de territorios
eran sólo ideas abstractas elaboradas a partir
de lo que el dibujante creía o podía representar.
El territorio donde el autor vivía y conocía
ocupaba el centro del dibujo y representaba realidades
y hechos concretos, y a medida que éste se alejaba
del centro e incursionaba en territorios desconocidos,
el mapa se iba haciendo impreciso. Ya en sus extremos
aparecían las tierras prohibidas y los seres
monstruosos.
El mapa más antiguo que se ha
encontrado hasta ahora, es una placa de barro cocido
procedente del sur de Mesopotamia compuesto hacia el
año 2500 a.C. Éste representa el valle
de un río en una determinada zona del país.
En general los mapas babilónicos suelen ser,
como los de los egipcios, representaciones de tipo catastral
debido a que por tratarse de territorio inundable, las
aguas de los ríos podían borrar los límites
de las propiedades.
La China
En la China se encuentran representaciones cartográficas
desde el siglo V a.C. donde aparece el territorio chino
ocupando el centro de un gran continente rodeado por
un gran océano exterior con numerosas islas.
Estos mapas eran promovidos por la propia administración
imperial, tanto para fines administrativos como militares.
Así, cuando los misioneros jesuitas, en el siglo
XVI, iniciaron la publicación del mapa de China,
encontraron un material abundante para su preparación.
Los Incas
El Estado Inca -a decir de los cronistas españoles-
dividían su territorio en cuatro cuadrantes y
cada uno representa varios meses del año: El
Noreste (llamado "montaña" por los
cronistas españoles) corresponde a la parte amazónica,
la cual consideraban salvaje. El Suroeste es la tierra
de los "antepasados", a la cual tienen gran
respeto. El Noroeste y el Sureste está ocupado
por los incas; y en el centro se encuentra el templo
del Sol del Cuzco, desde donde parten una serie de caminos.
La cultura Inca del Perú considera mapas en relieve
(maquetas), hechas de lodo. Se conocen maquetas de la
ciudad de Cuzco y del pueblo de Muyna.
Los griegos
Fueron sin embargo los griegos desde el siglo V a.C.
los que establecieron criterios matemáticos que
otorgaron una gran credibilidad a la representación
de territorios. En el puerto de Mileto se acopiaba información
sobre tierras lejanas alcanzadas por mercaderes, de
igual forma Herodoto viajó a tierras lejanas
y las registró para la historia. Pero el mayor
logro lo conseguiría Eratóstenes “el
padre de la geografía”, quien en el siglo
III a. de C. y a partir de cálculos indirectos
aproximó con extrema certeza la totalidad de
la circunferencia del planeta, todo ello a partir de
la longitud de las sombras que el Sol generaba en estacas
verticales ubicadas en distintos territorios de la antigua
Grecia. Tampoco debemos olvidar a Hiparco, quien creó
el enmallado de paralelos y meridianos que hasta el
día de hoy usamos. Finalmente Ptolomeo concibió
el ahora llamado Universo Ptolomeico en donde la Tierra
aparece como el centro del Universo y en torno al cual
giran el Sol, la luna y otros planetas. Esta visión
del universo tuvo una vigencia de casi 1800 años.
El Medioevo
Con la caída del Imperio Romano el conocimiento
heredado del mundo griego se interrumpió. Una
nueva visión religiosa en la que la Tierra se
representaba ahora, de forma circular, con los tres
continentes y un mar en forma de T entre ellos, que
se derivaba directamente del "Orbis Terrarum"
de los romanos con algunas variaciones. En estas representaciones
Jerusalén y el paraíso terrenal aparecían
en el centro. Normalmente el mar mediterráneo,
el río Nilo y el Mar Negro separaban a los tres
continentes conocidos: Europa, Asia y África.
Demás está decir que la precisión
de estos mapas era mínima y su utilidad era meramente
simbólica.
Los árabes
La expansión del Impero Árabe a los territorios
del cercano oriente y a al sur de la Europa griega desde
el siglo VIII les permitió heredar muchos de
los conocimientos helenísticos. Ello sumado a
un profundo conocimiento de las matemáticas conllevó
a que el desarrollo de la cartografía árabe
fuera hasta el siglo XIII muy superior a lo que en Europa
se practicaba.
Más aún, los árabes fueron los
herederos naturales de muchos de los conocimientos del
mundo chino. La sistematización de dicha información
sumada a los trabajos de viajeros como Ibn Batuta y
Al Idrisi permitió desarrollar información
gráfica muy precisa que sobrepasaba en siglos
el conocimiento estancado de Europa en el medioevo
Europa y Los portulanos
Aunque los más antiguos portulanos datan del
siglo XIII, el uso generalizado de éstos se da
al siglo XIV. Su aparición fue consecuencia del
traslado a una carta náutica de los llamados
libros portulanos o registros donde se anotaban los
rumbos tomados con la brújula entre los puertos
del Mediterráneo. Los centros donde aparecieron
por primera vez fueron Mallorca, Génova y Venecia,
siendo los primeros autores conocidos Petrus Vesconte
(carta de 1311) y Angelino Dulcert (1339). Uno de los
más fecundos fue Joan Martines (1556-1591), cartógrafo
de origen catalán que trabajó en Mesina
y Nápoles tras recibir el título de cosmógrafo
real por orden de Felipe II, y que publicó algo
más de 30 atlas. En ellos incorporó los
últimos descubrimientos realizados por españoles
y portugueses. Los portulanos sobrepasaron por primera
vez en exactitud a la cartografía que provenía
de Arabia.
La edad moderna
Con los aportes científicos y el descubrimiento
de nuevas tierras la visión del mundo cambió
de manera radical. La Tierra se hizo finita, de forma
esférica, circunnavegable y había que
añadir dos nuevos mundos a los ya conocidos:
La América y la Antártida o Terra Incognita.
Con un mundo más vasto surgieron tres imperativos:
nuevos territorios para conquistar, la mejora de la
calidad de la información y la mejor presentación
visual de los mapas.
Todo ello conllevó también a tres escenarios:
en primer lugar la creación de centros de estudios
náuticos y cartográficos (entre ellos
la Casa de Sevilla y la Casa de Lisboa), en segundo
lugar un fuerte impulso a las expediciones de los siglos
XVI, XVII y XVIII con el descubrimiento de nuevos territorios
y la urgente necesidad de conocer la exacta medida de
la esfera de la Tierra que culminó con las expediciones
a Laponia y Perú en 1735 y que permitió
elaborar la triangulación geodésica más
extensa hasta aquel entonces. Estas mediciones confirmaron
lo que ya Newton había pronosticado años
antes a partir de ecuaciones teóricas: la Tierra
no era esférica, tenía una forma esfero-geoidal,
es decir era achatada en el Ecuador.
Finalmente la representación cartográfica
tuvo ante sí el mayor drama imaginable: la imposibilidad
de trasladar de manera exacta un mundo de tres dimensiones
a un papel de dos dimensiones (recordemos hasta pocos
años antes que se creía que el mundo era
plano). Ello impulsó el espíritu creativo
de cartógrafos. Ya siglos antes Gerhard Mercator
había ideado proyectar la esfera terrestre en
un cilindro envolvente tangente al ecuador de dicha
esfera. El resultado fue la famosa Proyección
Mercator utilizada por muchos hasta nuestros días
en las que los meridianos aparecen como líneas
verticales y los paralelos como líneas horizontales.
Los tiempos actuales
Sin más territorios que conquistar, la cartografía
y geografía de nuestros días tienen otro
objetivo más trascendente: el servir como una
herramienta para la toma de decisiones. La cartografía
ha dejado de ser una técnica para levantar información
y se ha convertido en una ciencia que permite compartir
información actual, veraz y útil dirigida
a aquellas personas que tienen por responsabilidad la
adecuada organización del espacio. Por ello el
día de hoy disponemos de una abundante y variada
cartografía temática en diferentes áreas:
climas, demografía, suelos, salud, mineralogía
y muchas otras áreas tan vastas como el conocimiento
y la curiosidad del ser humano.
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